La voz elegante

Sin duda el pasado sábado brillaron tres grandes estrellas en el firmamento del Tamayo al presentarse ante el público granadino la tragedia lírica en un acto para soprano La voix humaine de F. Poulenc sobre el texto de Jean Cocteau.

La dificultad de la pieza radica en ser un largo monólogo-recitativo en el que una mujer abandonada habla por teléfono con su ex amante. Un emocionante argumento que queda vigorizado por el cruce de líneas o la pérdida de la conexión telefónica, las mentiras del marido o la declaración del intento de suicidio de la protagonista; en fin, un conglomerado de situaciones que hacen de la sencilla pieza un trabajo intenso que requiere una dedicación preciosista como la que mostraron los artífices de la magistral interpretación.
El dramatismo que irradia la obra de Poulenc se vio sumamente elevado por la interpretación musical y actoral y, especialmente, por la cuidada escenografía y dirección. “La voz abandonada” fue magníficamente interpretada por la soprano Verónica Plata quien nos mostró sus grandes dotes actorales desde el principio de la pieza desarrollando un papel sincero y haciéndonos partícipes de los desgarradores sentimientos de abandono, traición, desesperación y amor de la protagonista, produciendo así en el espectador ese sentimiento empático al que sólo nos tienen acostumbrados las grandes producciones, consolidado soberbiamente por el espléndido trabajo musical del pianista Héctor Eliel Márquez. La intensa interpretación de ambos músicos se desarrolló en un equilibrio perfecto entre soprano y piano manifestando a todas luces una interpretación estudiada y meditada nota a nota la cual dio lugar a aquel magnífico resultado.

El conjunto musical fue perfectamente guiado por una meticulosa dirección escénica que se revelaba reflexionada frase a frase, gesto a gesto, mostrando una elegante puesta en escena potenciada por el minimalismo en la elección de los elementos. Apenas un sofá, una bolsa de viaje y varios teléfonos situados estratégicamente por el escenario magnificaban la intensidad dramática y actoral planteada por los músicos, la cual a su vez estaba potenciada por una sencilla y elegante iluminación haciendo más intensa la vivencia del espectador quien no perdió ripio en ningún momento viéndose imbuido en el intenso dramatismo de todo el espectáculo desde su comienzo.

En definitiva, el espectáculo fue para el espectador una experiencia inolvidable gracias al excelente trabajo musical de Verónica Plata y Héctor Eliel Márquez y a la emoción, la sinceridad y la elegancia de la propuesta de Rafa Simón.

(Publicado en Andalucía Noticias el 4 de noviembre de 2011)